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En el universo de las especias, el clavo de olor tiene una posición preponderante. Originario del archipiélago de las Molucas, en Indonesia, su ansiada obtención por parte de los europeos incentivó la legendaria ruta por mar hacia aquellas remotas islas, auspiciada principalmente por mercaderes neerlandeses, pero ya se exportaba a Europa desde el puerto de Alejandría, en Egipto, por parte de los pueblos árabes, mucho antes.

Cómo es el clavo de olor y dónde se encuentra

El clavo es la flor del árbol conocido como clavero Eugenia caryophyllata, sinónimo de Syzygium aromaticum, antes de abrirse; es decir, el capullo floral, la parte del árbol con mayor potencial medicinal. Estas flores, pero también las hojas de este árbol de la familia de los eucaliptos (mirtáceas), son muy ricas en un aceite esencial con un alto valor antimicrobiano y antioxidante, como veremos posteriormente.

El clavero es un árbol de porte modesto, de hasta 10-12 metros de alto, con la copa densa, de forma más o menos piramidal. Presenta las hojas ovaladas, puntiagudas, de haz muy brillante y de dura consistencia. Las flores tienen forma acampanada, con la corola alargada, con numerosos estambres en su interior. Es originario, como se ha dicho, de las islas Molucas en Indonesia y del sur de las Filipinas, y hoy día se cultiva además en otros puntos de Indonesia y Malasia y en el este de África.

Principios activos del clavo de olor

Los clavos contienen aceite esencial en abundancia, hasta un 20% de su peso en seco. Esta esencia contiene moléculas de alto valor medicinal, especialmente eugenol, pero también cariofileno, pineno, salicilato de metilo, etcétera.
Mucílagos.

Taninos, con poder astringente

Ácidos grasos insaturados del tipo Omega 3, como ácido linoleico y oleico.
Fitosteroles, con capacidad antiinflamatoria y antiespasmódica, como sistosterol y estigmasterol.
Vitaminas del grupo B y vitamina K.
Sales minerales como potasio, calcio, manganeso y magnesio.

Beneficios del clavo de olor en la salud

Aliado bucodental: el clavo destaca por encima de todo como un aliado natural para favorecer la salud dental y bucal. Por su efecto analgésico, antibacteriano y antiinflamatorio, se destina a mitigar el dolor de muelas, la inflamación de las encías, de las mucosas, de la pared bucal o de la lengua. Contribuye a reducir la presencia bacteriana en la placa dental y a prevenir el desarrollo de la caries. Se ha usado también para tratar el dolor por la aparición de los primeros dientes en los niños.

Facilita la digestión: se ha usado tradicionalmente como un buen remedio digestivo. Incluido en los guisos como especia aromática ayuda a absorber los nutrientes y a facilitar una agradable digestión. Calma los espasmos gastrointestinales y elimina la sensación de pesadez abdominal y las náuseas.

Contribuye a combatir los gases, los meteorismos o ruidos del abdomen y las molestas flatulencias.

Antidiarreico: se ha indicado para tratar las diarreas estacionales, las que se producen por consumo de agua en mal estado o por infecciones o alergias alimentarias.

Efecto bactericida: diversos estudios han probado su valor para neutralizar el desarrollo de bacterias infecciosas, como laE. coli, responsables de infecciones en el aparato digestivo y de estados recurrentes de malestar gastrointestinal.
Del clavo se emplean los botones florales antes de que se abran, los clavos de olor, pero en menor medida también se usan las hojas y los tallos, ya que también son ricos en esencia. Sus formas de presentación y dosis recomendadas quedan resumidas a continuación:

  • Aceite esencial puro o disuelto en agua, para tomar en gotas.
  • Los botones florales secos para tomar en decocción, hasta tres tazas al día, combinados con otras hierbas.
  • En forma de tintura alcohólica, hasta 50 gotas diarias, en tres tomas diarias.
  • En extracto líquido, hasta 30 o 40 gotas al día, en tres tomas.
  • El aceite esencial puro para aplicar por vía externa en masaje, como loción, o impregnado en un trozo de algodón.

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