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Las nuevas tecnologías e Internet se han convertido en enormes herramientas de comunicación, pero su mal uso puede acarrear consecuencias negativas sobre todo entre los más pequeños.

Compartir información y datos personales en redes sociales es una práctica muy habitual para la mayor parte de la población y aún más entre los jóvenes, según la firma  Qustodio, creadora de una sistema multiplataforma para que los padres puedan supervisen la actividad en línea de sus hijos.

“Solo en Instagram se efectúan unos 95 millones de publicaciones diarias en el mundo” señalan. 

Explican que los riesgos llegan cuando se comparte datos de  forma excesiva, entrando en una sobreexposición de contenidos sobre la vida personal en lo que se conoce como “oversharing”, neologismo que proviene del término inglés “over” (sobre) y “sharing” (compartir) y podría traducirse como “sobrecompartir”.

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