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Cada vez la tecnología va transformando más nuestro día a día. Algo que en parte se resistía era el mundo de los supermercados. Aunque ya se pueden hacer compras a distancia y desde casa por internet y las páginas web de los establecimientos, todavía lo más normal es ir al supermercado, llenar tu carrito o tu bolsa con la comida y pasar por la caja. Pero esto, que lleva haciéndose toda la vida, tiene fecha de caducidad.

La empresa Sonae MC ha invertido un millón de euros en lo que es la primera tienda europea de este tipo, un supermercado sin cajas, de la cadena Continente, y las denomina Labs. Ya abrió el pasado miércoles 26 en la ciudad portuguesa de Lisboa, con la ayuda de la startup lusa Sensei.

Aunque es una forma de comprar pensada principalmente para personas familiarizadas con la tecnología, está diseñada para todos los públicos, de manera que habrá personas en la tienda para ayudar a los más mayores. “En términos de usabilidad es todo lo que una persona puede desear”, explica Frederico Santos, director de Innovación y Transformación Digital de Sonae MC, en unas declaraciones recogidas por la web Dinheiro.

“En esta tienda nadie tira del carrito y lo mete en las bolsas. Entro a la tienda, pongo los artículos en el carrito que llevo a casa y salgo”, cuenta Santos, que afirma que es una “tecnología democrática y universal”.

El supermercado tiene una apariencia normal, con estanterías y productos de todo tipo, pero todo está envuelto en una malla de tecnología. En la entrada, el cliente pasa el torniquete y escanea el código QR de la aplicación. Entonces comienza el proceso de compra, controlado por unas 230 cámaras y con 400 sensores que verifican si se ha retirado o devuelto algún producto de la estantería.

Todo lo que se va retirando se va asociando mediante la app y se va realizando automáticamente el pago con la tarjeta que se ha registrado en la aplicación, algo que se efectúa al salir. Es algo muy similar a Amazon Go, las primeras tiendas sin caja de Estados Unidos, pero desde Sonae MC se argumenta que en EEUU se escanean los artículos y al final se hace el pago con el móvil y en Portugal su tienda se basa exclusivamente en un “autoescaneado”.

“Esta tienda no pasa la responsabilidad de identificar los artículos que se están comprando para el cliente, pasa la responsabilidad a nuestro lado”, explica Santos.

Dentro de esta tecnología, se asegura que todo es anónimo. No se utiliza reconocimiento facial y las imágenes se almacenan temporalmente con los rostros borrosos, es decir, solo extractos de interacción. Se genera un número aleatorio identificativo del cliente para ese día y en esa tienda, y si acude otro día se le adjudica otro. Las imágenes quedan guardadas 15 días por si hubiera alguna queja.

De momento se ha abierto la primera en Lisboa, y se pretende que para finales de agosto haya unas 100 tiendas. La prioridad es observar cómo funciona el experimento, cómo reacciona el cliente y si valora la nueva experiencia, al igual que cómo afecta a las ventas. Si funciona, podría abrirse una segunda en Oporto.

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