Artículo de opinión

Es hora de superar nuestras diferencias y asumir que todos padecemos el mismo problema, dificultad común que nos hunde en el deterioro sostenido de nuestra calidad de vida: somos exiliados sobre nuestra propia tierra y más allá de nuestras fronteras, están nuestros hijos, hermanos, padres, madres y seres queridos que trabajan incansablemente para sostener a sus familias, rotas por la distancia".

Escoger hoy el mejor instrumento para restaurar el hilo invisible que nos une a todos como venezolanos, es el obstáculo más desafiante que enfrentamos. Hemos sido persuadidos -por las más diversas circunstancias- que cada uno de nosotros ha perdido su poder como ciudadano, y esa convicción ha sido reforzada por la realidad brutal que golpea nuestra cotidianidad y es, luchar aisladamente por nuestra supervivencia moral y económica.

El pueblo venezolano necesita vo lver a empinarse desde sus riquezas naturales y sus valores humanos, para que ello sea posible, primero, todos debemos servirle a Venezuela, recuperando nuestro poder personal, nuestro poder ciudadano: el ejercicio del voto. Tenemos en común, que hemos sido arbitrariamente despojados de la capacidad de engrandecer a Venezuela con nuestros mejores talentos. 

Si queremos revalorizar el ejercicio auténtico de la ciudadanía, si queremos que la cárcel deje de ser la venganza de los poderosos en contra de quienes piensan diferente, si anhelamos reunir a tantas familias separadas por una migración forzosa e inhumana, si creemos que el profesionalismo, la ciencia y la tecnología deben volver a ser herramientas insustituibles de las políticas públicas, si creemos que la descentralización y el federalismo son muchas voces de una misma nación, si estamos en contra del expolio en el Arco Minero y el destierro de los pueblos indígenas, entonces debemos anular la amenaza que los árboles nos nublen la visión del bosque.

Todos las acciones individuales de cada uno de los dirigentes políticos de las fuerzas democráticas venezolanas habrán sido inútiles si no se transforman en una lucha constante en cada espacio posible, y este 21 de noviembre, existe una ventana para brindarle al pueblo de Venezuela, la capacidad de restaurar su ciudadanía a través del voto.  

Los líderes y lideresas, agrupados en partidos políticos democráticos de la oposición tienen la responsabilidad histórica con Venezuela de no dejar al pueblo sin opciones que le permitan expresar de manera contundente que tenemos un problema común, que debemos resolver civilizada y unitariamente como pueblo a través del voto.

Y pedirle al pueblo que se una en torno a una opción distinta al empobrecimiento y la represión solo es posible, predicando con el ejemplo. Salvar cualquier diferencia derivada de una aspiración legítima que permita alcanzar candidaturas representativas de una alternativa clara frente al deterioro nacional, es la tarea más elemental y urgente que debe albergar cualquier ciudadano que se precie de ser dirigente. 

Nos despedimos con Nelson Mandela recordando que este es el momento de construir nuestra nación utilizando hasta el último ladrillo disponible.

Votemos todos para decir en una sola voz -salida de las entrañas del alma nacional- para expresar que estamos dispuestos a unirnos en la tarea de Salvar a Venezuela. 

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