Msc. Danilo González Castillo

En estos momentos, vemos cada día como salen a luz más noticias referentes a raptos de mujeres y niñas, al igual que testimonios de abusos sexuales o esclavitud; éste tipo de delito no era comunes dentro del sistema de justicia venezolano, ya que los casos que han existido hasta el día de hoy han sido muy puntuales y aislados, pero ahora ha llegado al punto donde las alarmas se han encendido, hasta llegar a advertir la peligrosidad de ciertas horas o zonas con referencia éste tipo de actos; sin embargo, se debe considerar de igual manera las acciones y las relaciones que tengamos, ya que existen muchos medios disponibles para que los sujetos activos detrás de estos actos delincuenciales puedan identificar a sus potenciales víctimas.

Al hablar de éstos hechos, es necesario identificarlos con el tipo penal que le corresponde, ya que según la legislación venezolana existe el Tráfico Ilícito de Niñas, Mujeres y Adolescentes y la Trata de Niñas, Mujeres y Adolescentes; que son delitos similares pero se diferencian en una pequeña acción.

El autor del Tráfico únicamente se centra en llevar lo que para ellos es una mercancía, de un país a otro, pudiendo utilizar engaños, amenazas o cualquier otra artimaña con la finalidad de cumplir su pedido; mientras que el autor de la Trata interviene en todo el proceso, desde la captación, la movilización, comercialización y explotación de la persona, con fines múltiples que pueden llegar a ser: la esclavitud, la prostitución forzosa, la venta de personas para la adopción ilegal o extracción de órganos.

Ahora bien, centrar el problema de la trata de personas o el tráfico ilícito de personas en el escenario venezolano, presenta la necesidad de traer a colación la realidad social y económica por la cual atraviesa el país, lo cual ya representa un factor que hace atractiva a nuestras mujeres y adolecentes a éstas redes perfectamente organizadas para delinquir dentro de dicho ámbito. 

Ante dicha situación, es necesario que como sociedad y en individual estemos alerta ante cualquier propuesta que pueda ser atractiva, que pudiéramos ver como una salida a nuestras necesidades, donde el ofrecimiento incluya la emigración asistida, fácil y con todos los gastos pagos; en muchas ocasiones dichas organizaciones suelen ofrecer trabajos en el exterior como modelo, actriz, protocolo, asistentes y demás puestos similares.

En algunas ocasiones, estas organizaciones delictivas son representadas por mujeres con la finalidad de brindar mayor empatía y confianza con la potencial víctima, o utilizan hombres atractivos con el objeto de enamorar a las féminas y llevárselas con falsas promesas de amor y matrimonio.

Ante todo esto, lo ideal es que si atraviesas por alguno de los escenarios anteriormente descritos, lo converses con personas de tu confianza que puedan brindarte una visión más objetiva; si es una propuesta laboral se debe solicitar el nombre de la organización para la cual supuestamente trabajaras, ubicar información sobre dicha organización y realizar algún contacto para certificar que están en un proceso de captación y que la persona que te ha contactado está involucrado o involucrada en dicho proceso.

Si es un romance a distancia, es recomendable investigar a ésta persona, traerlo a tu territorio en varias ocasiones para conocerse mejor y no irse a ciegas a un lugar desconocido, donde no existen familiares o amigos que puedan auxiliarte ante cualquier problema.

Finalmente, debemos tener presente que las soluciones a nuestros inconvenientes no vendrán del exterior, de una persona desconocida y menos que será algo mágico que nos brindara las redes sociales; las preocupaciones deben resolverse con ocupaciones, moviéndonos para obtener posibles formas de remediar las mismas, no debemos permitir que la desesperación ciegue nuestra objetividad, ya que es justo en ese momento donde nos volvemos presa fácil para los depredadores que se encuentran a la espera del momento correcto para atacar.

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