Msc. Danilo González Castillo

Durante años la lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer y la inclusión de éstas en la sociedad ha ido ganando batallas, despertando el concepto de igualdad en las formas de educar a las nuevas generaciones, y a pesar de que se debe reconocer que aún hay muchos espacios por conquistar, se debe celebrar que estamos transitando por el camino hacia una sociedad 50:50; una sociedad más equitativa, integradora y menos patriarcal en su cultura.

Un ejemplo de ello, es ver como actualmente hay mujeres ocupando cargos de gran importancia en el crecimiento del mundo en general, tomando decisiones que determinan el rumbo de la humanidad; asimismo, se vuelve notorio como hombres se suman día a día en la lucha en contra de la violencia contra la mujer, haciendo énfasis de la importancia que juega la mujer en el mejoramiento de la sociedad mundial.

Sin embargo, causa gran preocupación ver como se incrementa con el pasar del tiempo los casos donde mujeres utilizan las herramientas legales otorgadas para brindarles protección por parte del Estado, para atacar de manera frívola y calculadora a su cónyuge, vecino, compañero de trabajo o estudio, así como cualquier otro que sea merecedor de su odio o desprecio; quedando de ésta manera el hombre atrapado dentro de una fábula donde él resultó ser el león agresivo, en vez de la oveja victima; sintiendo los ataques de un sistema jurídico donde su palabra carece de credibilidad, a priori.

En esa misma línea de ideas, también es importante acotar que existen casos de violencia contra el hombre, de los cuales según estadísticas mundiales solo el 2% son denunciados, todo ello por cuanto la misma cultura machista y patriarcal que ha evitado el crecimiento de la mujer en la sociedad, ataca a los hombres que se alejan del estereotipo social que debe tener el sexo masculino; en ese sentido, los hombres maltratados son una realidad que vive en la sombra de la sociedad, impidiendo el machismo mismo que éstos puedan colocar denuncias ya que los mismos son burlados, señalados e insultados dentro de los organismos receptores de denuncia.

Ante todo esto, es importante analizar la manera como se está llevando en la actualidad  la formación, educación y crianza de los niños; ya que debemos afianzarnos realmente en crear una sociedad 50:50 y no una sociedad llena de rencores basado en género; es momento de dejar atrás esa premisa de “A las niñas no se les pega” y sustituirla por “No se debe golpear a nadie, la violencia no soluciona los problemas”; debido a que esa premisa ha hecho entender ahora a los niños que las niñas pueden golpearlos y ellos deben dejarse, creando un generación futura donde el problema persistirá, pero a la adversa.

Todo lo indicado, quizás para algunas personas sea una locura, pero a través de este escrito les invito a observar y analizar el comportamiento de la sociedad actual, ver cómo se desarrollan los comportamientos de las relaciones entre adolescentes e incluso las convivencias entre niños y niñas, incluso a investigar noticias sobre violencia contra el hombre; entenderán entonces que es una realidad.

En conclusión, podemos ver como el hombre moderno se encuentra atrapado en medio de una guerra entre el machismo que lo señala por estar alejado del estándar social que le obliga a ser el macho alfa que domine su relación y el feminismo que no lo acepta como parte de su lucha por un mundo igualitario, señalándolo de agresor y etiquetándolo erradamente como el enemigo a vencer.

Finalmente, es importante comprender que la lucha real es por una sociedad igualitaria, equitativa, sin rencores de género, inclusiva y respetuosa hacia las leyes y los derechos de tu prójimo. Donde las herramientas legales creadas por los Estados sean utilizadas con honestidad y con el fin para lo cual fueron creadas, sino estaríamos caminando en retroceso por el llamada camino social de la igualdad.

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