Msc. Danilo González Castillo.

En el año 1975 la Organización de Naciones Unidas, institucionalizó el día internacional de la mujer, siendo elegido para tal conmemoración el 8 de Marzo con el objetivo de acabar con la desigualdad, desde entonces es un día que ha ido siempre de la mano de reivindicaciones, estando dicha fecha próxima con los días de tragedias ocurridas en Norte América y Europa a principios del centenario anterior.

Desde ese año, la manera de conmemorar la fecha ha ido cambiando, avanzando y reflejándose de manera distinta, incluso la ONU ha colocado en práctica utilizar un lema cada año, siendo el del 2021 “Por un futuro igualitario en el mundo de la COVID-19”, pudiendo incluso verse dentro de éstas frases el sentido igualitario e inclusivo dentro de la sociedad, que es el objetivo real de la lucha conmemorada.

En ese mismo sentido, los movimientos feministas han ido avanzando en su lucha para conquistar más espacios sociales, hasta el punto de ver hoy en día muchas mujeres ocupando cargos de poder alrededor del mundo, tomando decisiones cruciales para el desarrollo de la humanidad.

Sin embargo, dentro de éste avance en los movimientos feminista también han existido grupos que desde una perspectiva compartida con otros compañeros y compañeras de lucha, se ven distorsionadas y hasta podría decirse que han perdido el norte; es decir, han dejado de luchar por una sociedad más equitativa e inclusiva, para luchar en contra del hombre e incluso en contra de las mismas mujeres que posean pensamientos diferentes a los profesados por dichos grupos.

Desde hace años, ha comenzado a tildar los movimientos feministas radicales como “Feminazis”, haciendo alusión a las políticas Nazis practicadas por Adolf Hitler en Alemania, dicho adjetivo ha sido atacado por ser considerado cruel y antehistórico, por cuanto varias mujeres que luchaban por sus derechos fueron asesinadas en los campos de concentración nazi; pero si analizamos esa política de que estás conmigo o en mi contra, podríamos decir que no es tan errada la analogía realizada al momento de utilizar este adjetivo creado para la radicalización de una lucha social.

Quizás, se preguntaran porque tocar este tema justo en la conmemoración del día internacional de mujer, es algo sencillo ya que éste día (8 de Marzo), es una fecha esperada para la realización de marchas y protestas alrededor del mundo, pero me llena de gran preocupación que en los últimos años estos actos conmemorativos han dejado de ser concentraciones de celebración por las metas alcanzadas o incluso han perdido la oportunidad de trazar nuevas metas sociales de inclusión e igualdad, para comenzar campañas que señalan al sexo masculino como el enemigo.

Todo esto, hace que sea necesario comprender que el ser feminista o aliado del feminismo no debe centrarse en la supremacía de un género sobre otro, ni considerar el exterminio de un género al ser señalado éste como el culpable de todas las cosas negativas; las luchas sociales históricas enlazadas con el movimiento feminista buscaban conquistar espacios y derechos, de los cuales muchos hoy en día se ha logrado; pero para finalmente obtener una sociedad 50:50 es necesario centrar nuestro trabajo en el verdadero enemigo: El Patriarcado.

En la actualidad, el patriarcado se encuentra muy debilitado gracias a la lucha de muchas mujeres, pero también de muchos hombres que han comprendido la importancia del rol de la mujer en una mejor sociedad y esos focos de patriarcado que aún existen en la sociedad actual no poseen un género marcado, ya que dicha cultura que se viene arrastrando durante generaciones es fomentada por hombres y mujeres de igual forma; es por ello que la lucha a favor de una sociedad igualitaria, respetuosa e inclusiva es de todos, el 08 de marzo es un día donde se conmemora a la mujer trabajadora y luchadora, es un día donde los hombres resaltamos la importancia de su papel dentro de ésta sociedad.

Ante todo esto, es oportuno que comprendamos tanto mujeres como hombres estamos luchando en el mismo batallón y que en la trinchera del frente se encuentra un cultura histórica arraigada en la sociedad durante años, que no posee género, que está debilitada pero que al perder el feminismo un cartucho atacando a sus aliados, le brinda un respiro más para continuar viva.         

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