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Hijo de la emblemática Lolita Torres, conocida hasta en el espacio exterior por haber sido cantante de culto para Yuri Gagarin, el argentino Diego Torres hace tiempo que se hizo famoso por méritos propios. Va por su noveno disco y su ‘hit’ “Color esperanza” lleva ya 20 años dando la vuelta al mundo: “tiene un poder especial”, indicó.

“Poder tener un abanico amplio de público es el verdadero éxito”, afirma el músico, que acaba de publicar “Atlántico a pie”, quizá su álbum más multicultural, con colaboraciones como las del colombiano Carlos Vives, la brasileña Ivete Sangalo, la española Buika y el francés Florent Pagny y que coincide con el vigésimo aniversario de “Un mundo diferente”, el disco que le consagró.

“Que la gente te diga: ‘yo escucho este disco, lo tengo y lo sigo escuchando’… eso para mí es el verdadero éxito. Qué bueno que la gente me siga manteniendo ahí con esas canciones vigentes. Crecimos juntos. Las madres, los padres, las familias en común se lo ponen a sus hijos”, agrega.

Publicado a finales de 2001, cuando en Argentina explotaba en una fuerte crisis política, social y económica de su historia, “Un mundo diferente” vendió más de 6 millones de copias en todo el mundo y será siempre recordado por incluir “Color esperanza”, que se convirtió en un himno en Iberoamérica.

Una canción compuesta por Coti Sorokin, Cachorro López y el propio Torres, quien incluso llegó a cantarla ante el papa Juan Pablo II en 2003. “Ves lo que despierta la canción ya con cantarla y decís ‘¡uy! esto tiene un poder especial'”, señala.

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