Agencia

Un equipo internacional de investigadores del que forma parte Ignacio de la Riva, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), ha descrito un nuevo género de lagarto de la familia Gymnophthalmidae. 

Se trata de Kataphraktosaurus, que incluye una única especie, Kataphraktosaurus ungerhamiltoni, en la Amazonia venezolana, específicamente en el cerro Autana, ubicado en el estado Amazonas que colinda con Colombia.

El hallazgo, publicado en la revista Zootaxa, se ha producido gracias a la combinación de información genética y morfológica de la especie.

“Gymnophtalmidae es una familia muy diversa de lagartos neotropicales, cuya riqueza de especies es aún desconocida. En la actualidad incluye 267 especies pertenecientes a 52 géneros, pero gracias al muestreo y estudio morfológico de estas, combinado con el análisis de datos moleculares, se están descubriendo cada vez más miembros de este grupo”, explica De la Riva.

Este lagarto acorazado, nombre en castellano, vive en las inmediaciones del amazónico cerro Autana, un tepuy, nombre con el que se conocen a unas mesetas con paredes verticales y cimas relativamente planas, universalizados en la literatura por Arthur Conan Doyle y en el cine por Up.

Según este investigador, en su caso realizaron un análisis filogenético estudiando la morfología de un único espécimen hallado en la selva amazónica de la Serranía del Cuao.

La especie, perteneciente a la subfamilia Cercosaurinae, forma parte de un grupo de lagartos con adaptaciones para la vida acuática o semiacuática, lo que hace que tengan características superficialmente similares a las de los cocodrilos, como las escamas y placas de su piel, que recuerdan a las de estos animales.

Sin embargo, esta especie posee también rasgos únicos como la presencia de escamas dorsales con distinto tamaño y disposición, escamas cefálicas grandes y simétricas, la cola comprimida y garras en todos los dedos, entre otras.

“El hecho de que solo hayamos podido observar un ejemplar de la especie en una única localidad, es indicativo de la rareza o del sigiloso modo de vida de estos animales, lo que nos impide, por el momento, tener en cuenta la variación morfológica entre los individuos”, señala De la Riva.

Por ello, y por carecer de datos sobre su ecología, el estado poblacional y sus amenazas, los científicos han clasificado a la especie como Datos insuficientes (DD) dentro de las categorías de amenaza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“Hay que seguir investigando para desvelar la biología de este misterioso animal y la diversidad que esconde este interesante grupo de reptiles”, concluye el investigador.

Comparte esta noticia