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Al estudiar una tumba piramidal neolítica en las islas Orcadas, un archipiélago ubicado en el norte de Escocia, un grupo de arqueólogos descubrió dos esferas de piedra perfectamente talladas y bien conservadas.

Consideran los expertos que esas bolas, totalmente redondas, cumplían un determinado papel en los entierros, pero aún no han podido esclarecer su significado real, según The Scotsman.

El descubrimiento se produjo durante la investigación de un monumento fúnebre hallado anteriormente en la península de Tresness, en la isla Sanday. Se cree que es uno de los primeros que hayan sido construidos en Escocia, pues data del 3.500 a.C.

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