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La iconografía de los inversores de bolsa nos los suele pintar como hombres o mujeres trajeadas, estresadas, pendientes de mil pantallas y parámetros y tomando decisiones sesudas basadas en datos. Pero Sr. Goxx es un hámster y no tiene traje y toma sus decisiones… a saber cómo.

Este hámster es el protagonista de un juego que dos amigos alemanes en la treintena pusieron en marcha cuando un día bromeando discutían "sobre si mi hámster sería capaz de tomar decisiones de inversión más inteligentes que los humanos".

Y sí, puede. Le construyeron una pequeña oficina en la que, además de una pequeña mesa con pantallas, hay una rueda y dos túneles.

Pero a partir del 27 de septiembre el desempeño del hámster aumentó considerablemente y ahora acumula unas ganancias del 19,41%, una rentabilidad muy superior a la de cualquier operador humano.

A pesar de todo, no deja de ser un juego y puro azar, por lo que los creadores de la empresa del hámster (que prefieren no revelar su identidad) siempre advierten a los seguidores del ratón que lo que hace el animal no es un consejo de compra y que no conviene tomarle como ejemplo.

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