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Honrar la memoria de los migrantes fallecidos ha sido la premisa para Cristina Cattaneo, médico forense, quien desde hace varios años se encuentra trabajando junto a su equipo en la identificación de al menos mil migrantes que abandonaron Libia con destino a Europa y fallecieron en las aguas del Mediterráneo.

Aunque el lamentable evento ocurrió en el 2015, la misión de identificar a cada una de estas personas ha sido un “sueño recurrente” para Cattaneo, «hay que identificar a los muertos, no solo para resolver casos penales o por respeto a su dignidad, es algo que hay que hacer por la salud de los vivos.

Creo que es fácil imaginar que no saber nada es peor que saber que los tuyos han muerto. Si tienes la certeza, entonces puedes empezar a llorar», agregó.

La especialista no está sola en esta ardua investigación, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) respalda su búsqueda, es por ello que, el doctor José Pablo Baraybar, coordinador forense del CICR, asegura que “también tenemos que encontrarles para saber dónde buscan a alguien y recolectar información para casos individuales”.

A pesar de todos los esfuerzos, Cattaneo alega que Europa puede brindar mucho más apoyo e insta a la creación de una red de oficinas en el continente que sirva como principal organismo de respuesta para aquellos que busquen a sus familiares desaparecidos.

Considera que la labor de una oficina con estas características pudiera agilizar los procesos y comparar datos patológicos, contar con muestras de ADN, objetos personales, fotos y descripciones de las personas.

Hay muchas tumbas en cementerios europeos con la palabra desconocido y la fecha de muerte en lugar del nombre. Eso es todo. Pienso que es trágico. Es el último insulto que alguien puede recibir», concluyó.

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