Agencia

Hay todo un grupo de personas que viven alrededor de las muñecas ‘reborn’, en español ‘renacido’. Tanto quienes las hacen como quienes las ‘adoptan’ son incapaces de verlas como juguetes, sino que las tratan como los bebés reales que parecen ser.

En silicona y vinilo, son esculturas hechas a mano que imitan hasta el más mínimo detalle del aspecto de un recién nacido, incluso su piel y peso.

Comenzaron siendo piezas de colección, ahora, han obtenido cada vez más popularidad. Conozca un poco más sobre el fenómeno ‘reborn’.

Bebé reborn

Según narró Marienca Gago, artista y vendedora de la Asociación Reborn España (ARE), al periódico español ‘20 Minutos’, el proceso de elaboración de un ‘reborn’ puede llevar hasta un mes.

Primero, las artesanas pintan a mano los brazos, las piernas y la cabeza con una pintura especial que se fija con calor. “Se da capa por capa y se va sellando, hasta lograr la textura de la piel. Después se injerta el pelo con unas agujas especiales, aunque también se puede dibujar”, explica.

Antes de montar el muñeco, sigue diciendo, se rellenan las extremidades con microesferas de vidrio, que son las que le dan un peso similar al de un niño real.

Luego, se viste como a un bebé de verdad.

Mamás reborn

En el mundo ‘reborn’ a las compradoras se les llama madres. Los bebés se adoptan, no se compran, y no son tiendas, sino guarderías.

Estas ‘madres’ visten, cuidan, miman, arrullan y alimentan a las muñecas, tal como se haría con un bebé real.

Incluso, algunas sacan a pasear a los pequeños a la calle. Tienen un nombre, les dan biberón y compran para ellos todo un armario con variedad de prendas. Algunos tienen su propio coche y cuna.

Comparte esta noticia